Sí, el coaching ayuda, no hay más que mirar en qué consiste el coaching. ¿Pero está la gente preparada? ¿Me puede ayudar un coach? Nos guste o no aceptarlo, normalmente la gente no quiere cambiar. Les aportamos un coach para que les ayude a conseguir sus sueños (o propósito de vida), evidentemente, a través de cambios ¿Y qué es esto del coaching? ¿Me va a ayudar a ser feliz? ¡Estupendo! ¿Cuándo empezamos? Siempre es así, y comienza un bonito paseo que acaba demasiadas veces en la pura realidad: somos nosotros los que tenemos que saber los cambios que quiero lograr en mi persona, y los demás no van a hacer el mundo como quisiéramos.
Preferimos ver la lista de jugadores en la selección de fútbol, con quién se ha acostado un famoso artista, o el último cotilleo de la princesa de moda, que pensar en nuestros proyectos futuros y lo bien o mal que estamos encaminados para conseguirlos. Proyectos, sueños, deseos, ganas de cambiar, sed de triunfo... Muchas personas hacemos frente al día a día pensando en que queremos cambiar, mejorar, pero no sabemos cómo, pensando en qué cosas queremos hacer, qué sentido darle a nuestra propia vida, cómo salir de una situación en la que estamos atascados. Probamos mil y una estrategias pero muchas veces el resultado no es aquello que deseamos. Entonces, cogemos el camino de la justificación, responsabilizando a alguien de lo ocurrido: cómo voy a cambiar si ellos no cambian, no ponen de su parte, nadie se esfuerza como yo… Y así vamos construyendo una cadena de responsables de habernos quedado "a mitad de camino" o “atascados” sin podernos mover.
Pocas personas saben aún cómo beneficiarse y revalorizar su valor a través de un proceso de coaching. Sacar lo mejor de cada persona, apoyarla y estimularla para que sea capaz de encontrar soluciones eficaces son tareas cada vez más necesarias en el ámbito empresarial y personal. El estudiar coaching nos ayuda a salir de esta conversación de no posibilidad y abrir nuevas puertas. No hay fórmulas mágicas ni recetas; simplemente el compromiso de generar un mundo en el que nos sintamos protagonistas y responsables de nuestra propia existencia. Si nos fijamos en la siguiente afirmación: me mojé porque llovió me pone en la posición de víctima donde las circunstancias condicionan mi vida y yo no puedo hacer nada para cambiarlo. Pero si vemos esta otra afirmación: me mojé porque no llevé paraguas, esto me hace ver la responsabilidad de mis actos y que yo no estoy en una posición victimista ni de pasividad.